| Señor Presidente
Permítame que comience mi intervención expresando
la satisfacción que me produce verle a Vd. en la Presidencia
de este foro. Me consta que, en la acreditada tradición diplomática
de su país, - con el que España mantiene tan intensos
y fraternales vínculos - y apoyándose en su dilatada
experiencia política y profesional, hará usted todo
lo posible por llevar a buen puerto su nada fácil tarea.
Deseo transmitir igualmente mi agradecimiento a su inmediato antecesor,
el Embajador Westdal de Canadá, por los esfuerzos desplegados
y, por supuesto, agradecer también al Secretario General
de la Conferencia, Sr. Petrovsky, al nuevo Secretario General Adjunto,
Sr. Román Morey y a través de ellos a todo el personal
de la Secretaría, el apoyo que brindan a nuestros trabajos.
Señor Presidente, mi presencia aquí hoy, en un momento
que me atrevo a calificar de crítico para la Conferencia,
responde a unos motivos muy claros y muy concretos.
Ante todo, el de reafirmar el decidido compromiso de España
con la concepción universalista y multilateral del desarme
y el control de armamentos que este foro representa: España
ingresó como miembro en la Conferencia de Desarme en 1996,
tras muchos años de espera, y en los últimos veinticinco
años ha fortalecido significativamente su compromiso con
los diversos regímenes de desarme, control de armamentos
y no proliferación. Este compromiso constituye una de las
bases esenciales de su política de seguridad.
Así, España renunció en su día al arma
nuclear, incorporándose al Tratado de No Proliferación
de Armas Nucleares en 1986 y a toda la estructura de garantías
y salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica,
incluído el Protocolo Adicional correspondiente. También
somos, desde la fecha de su ratificación el 31 de julio de
1998, Estado parte del Tratado de Prohibición Completa de
Ensayos Nucleares y el octavo mayor contribuyente al presupuesto
de la organización establecida por dicho Tratado. Además,
por decisión soberana de su Parlamento, España es
un territorio desnuclearizado, lo que, a nuestro modo de ver, constituye
una contribución importante a la estabilidad no solamente
regional europea y del Mediterráneo, sino general.
En el plano regional europeo, España ha participado activamente
en la vasta remodelación de la estructura de seguridad del
continente que se ha venido desarrollando en el último tercio
del siglo XX. El Tratado FACE, los diferentes mecanismos establecidos
en el seno de la OSCE, especialmente el Documento de Viena de Medidas
de Fomento de la Confianza y Seguridad, el Tratado de Cielos Abiertos
y la creación de una Política Común de Seguridad
y Defensa en el marco de la Unión Europea, son elementos
constitutivos de una concepción de la seguridad colectiva
que ha permitido reducir al mínimo los riesgos inherentes
a las gigantescas transformaciones geopolíticas producidas
en el continente desde el fin de la llamada guerra fría.
Señor Presidente, el panorama internacional en el que se
desenvuelven nuestros esfuerzos de continuar tejiendo el entramado
jurídico internacional del control de armamentos está
atravesando un momento de especial complejidad.
Tanto los desaflos surgidos en los últimos años al
régimen de no proliferación, como la rápida
evolución de las distintas visiones estratégicas condicionan,
si no dificultan, el proceso de desarme global. Estos nuevos ingredientes
y las preocupaciones que despiertan deben ser resueltos en el espíritu
de paz y seguridad a que nos obliga la Carta de Naciones Unidas.
Este es el trasfondo de la situación en que se encuentran
los trabajos de nuestra Conferencia. En palabras del Secretario
General Kofi Annan, en el mensaje que dirigió a la Conferencia
al inicio del Periodo de Sesiones actual, la plena utilización
de la Conferencia de Desarme como foro negociador exige "el
restablecimiento del necesario grado de armonía entre los
principales actores. Sólo entonces podrá la Conferencia
alcanzar el punto de equilibrio entre las prioridades de desarme
de todos los países miembros."
Sr. Presidente, a pesar de las dificultades, conviene recordar que
también en estos últimos meses se han producido varios
acontecimientos positivos de considerable importancia, incluida
la celebración de la "Cumbre del Milemo" el pasado
año, que hubieran debido facilitar todo el proceso de negociaciones
multilaterales de desarme que nos ocupa y, muy especialmente, dar
a nuestra Conferencia el impulso político que necesita.
Cabe mencionar de manera especial la Conferencia de Examen del
Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares del año
2000. Mi país otorga una gran importancia al Documento Final,
que goza del especial valor de haber sido aprobado por consenso
de todos los Estados participantes, ya que refuerza el régimen
de no proliferación nuclear y a la vez reafirma la vigencia
de sus principios inspiradores, revitalizando el compromiso de los
Estados dotados de armas nucleares con el desarme nuclear.
Entre las medidas prácticas que señala este Documento
para la aplicación del artículo VI del Tratado, cabe
destacar el párrafo tercero, en el que insta a la Conferencia
de Desarme a la inmediata iniciación de negociaciones sobre
un Tratado no discriminatorio, multilateral e internacional, y efectivamente
verificable, por el que se prohíba la producción de
material fisionable para la fabricación de armas nucleares
u otros dispositivos explosivos nucleares, con miras a concluir
dichas negociaciones en un plazo de cinco años.
Por otra parte, para la Conferencia de Desarme es también
significativo el párrafo cuarto, por el que se la insta al
establecimiento inmediato de un órgano subsidiario adecuado
con un mandato para ocuparse del desarme nuclear, algo que nos parece
de gran importancia para nuestro trabajo aquí.
Ese avance nos parece el más señalado, pero no es
el único que se ha producido en el año 2000. Nos congratulamos
también de la largamente esperada ratificación por
la Federación de Rusia del Tratado Start 11, así como
de la ratificación del Tratado de Prohibición Completa
de Ensayos Nucleares por 17 países más. Esperamos
igualmente que el número de ratificaciones se incremente
con vistas a la segunda Conferencia de Estados, conforme al artículo
XIV de este Tratado, cuya entrada en vigor debe continuar siendo
una de las prioridades de la Comunidad Internacional.
Tambien de relieve los avances producidos en otros ámbitos
de negociacién multilatera la aceleración de las negociaciones
del Protocolo de Verificación de la Conyenéncion de
Armas Biológicas. Se trta de un instrumento imprescindible
para le efectividad real de la Convención de 1972. La fecha
limite que nosotros mismos nos hemos fijado para su adopción,
la V Conferencia de Revisión prevista para finales de este
año, debe ser respetada, a fin de no perder el impulso actual.
Ciertamente, mi país seguirá contribuyendo con todos
los medios a su disposición para lograr este importantísimo
objetivo.
El desarme convencional de ámbito universal ha adquirido
'una importancia creciente, lo que implica importantes consecuencias
de índole humanitaria, al afectar a las armas efectivamente
utilizadas en los por desgracia numerosos conflictos que hoy permanecen
abiertos. La Convención de Armas Dañinas cumple un
papel importante, y la posible aprobación en un futuro cercano
de un V Protocolo sobre restos explosivos de guerra dotará
a este texto de mayor eficacia. Pero la Convención de Ottawa
ha superado la regulación sobre minas contenida en el texto
anterior, prohibiendo su empleo, fabricación, almacenamiento
y transferencia, y obligando a la destrucción de las mismas.
España es parte de esta Convención y cumple de manera
estricta todos sus compromisos, incluyendo la destrucción
de todas sus minas, que se finalizó en noviembre del año
2000. Mi país realiza asimismo una importante cooperación
en este ámbito centrada en la región de Iberoamérica.
Por último, no podemos dejar de mencionar la importancia
de las iniciativas actuales para evitar las acumulaciones desestabilízadoras
de armas pequeñas y ligeras. Junto a los textos regionales
ya existentes,activamente para que la próxima Conferencia
de Naciones Unidas sobre el Tráfico Ilícito de Armas
Pequeñas y Ligeras en Todos sus Aspectos dé lugar
a un Plan de Acción efectivo y que abarque toda la problemática
derivada de estas armas.
A pesar de estos logros, esta Conferencia continúa sin embargo
encontrando las dificultades que todos conocemos para retomar sus
trabajos. Para mi país, Sr. Presidente, la Conferencia de
Desarme es un foro único que debe permitir, a todos los países
que lo deseen, participar en la discusión y negociación
de regímenes para el control y eliminación de armas
de destrucción masiva, puesto que los riesgos que éstas
entrañan suponen una amenaza común.
Por todo ello, nos parece un órgano negociador insustituible
en el momento actual. No solamente tiene en su activo la elaboración
de textos clave de los últimos dos decenios para el control
de armas de destrucción masiva - como son la Convención
de Armas Químicas y el Tratado para la Prohibición
Completa de Ensayos Nucleares- sino que, en su anterior formato,
ha servido para sentar las bases de la seguridad colectiva internacional
de la segunda mitad del siglo XX, logrando acuerdos tan decisivos
como el Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares.
Quiero aprovechar esta oportunidad para apoyar decididamente los
esfuerzos que usted y sus antecesores vienen haciendo por abrir
una nueva etapa de trabajo productivo en la Conferencia. Mi delegación
ya manifestó a finales del anterior período de sesiones
su total conformidad con la propuesta formulada el pasado año
por el Embajador Celso Amorim de Brasil, sobre la que se ha venido
trabajando en consultas en estas primeras semanas. Esta propuesta,
que es el fruto de muchos meses de esfuerzo y
que supone un desarrollo de las elaboradas a lo largo del año
2000 por sus antecesores, especialmente los Embajadores Dembri y
Lint, no es sólo para la delegación española
una "buena base" sobre la que continuar trabajando, sino
que nos parece aceptable en todos sus puntos. Sin embargo no todas
las Delegaciones aquí presentes comparten ahora mismo esta
opinión, por lo que será necesario que usted y todos
los países miembros sigamos haciendo esfuerzos para lograr
un Programa de Trabajo que responda tanto a las prioridades de todos
nosotros como a las expectativas de la comunidad internacional.
Señor Presidente, mi país estima que el riesgo de
marginalización de esta Conferencia, de continuar el estancamiento
actual, es real, y tendría graves consecuencias para todo
nuestro sistema de cooperación multilateral. Le aseguro,
Señor Presidente, que mi Delegación no va a escatimar
esfuerzos para lograr tan pronto como sea posible un Programa de
Trabajo consensuado, apoyándole en la compleja tarea a la
que Vd. se enfrenta.
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