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Statement of Chile to the Conference on Disarmament
7 September 2004

Señor Presidente:

Permítame, Señor Presidente, a nombre de mi Delegación, felicitarlo por su desempeño en la Presidencia, y ofrecerle nuestra cooperación durante su mandato, en particular en el período inter-sesión que se nos aproxima.

Estamos terminando la sesión 2004 de la Conferencia de Desarme. Nuevamente, este año, es decir, por octavo año consecutivo, esta instancia no ha podido entenderse sobre un programa de trabajo. Y ello es lamentable.

Señor Presidente,

Chile tiene firmes convicciones en materia de desarme y seguridad. Estas se fundan a partir del principio rector de la indivisibilidad de la seguridad internacional y de la preeminencia de los intereses de la seguridad colectiva sobre los requerimientos individuales de los Estados. Como lo hemos afirmado en otros foros, la seguridad nacional no existe aislada y no puede ser invocada para socavar o afectar la de otros.

La seguridad en su versión clásica de defensa de la soberanía y de la integridad territorial, resulta una noción insuficiente y precaria para responder adecuada y prontamente a una serie de amenazas que han comenzado a surgir en prácticamente todas las regiones del mundo y que afectan como nunca antes, de manera concreta y directa a las personas. Surge así una perspectiva innovadora: la “seguridad de las personas”, a la que Chile adhiere plenamente.

En el ámbito de la seguridad internacional, Chile realiza una labor política coherente, apoyando y promoviendo la creación de normas y regímenes que faciliten la prevención y el manejo colectivo de problemas que afectan la estabilidad en el ámbito regional y global y, también, participando en iniciativas multilaterales orientadas a mantener la paz.
En un mundo afectado por múltiples crisis, el riesgo de conflictos bélicos se ha reducido de manera drástica en América Latina y el Caribe y los diferendos interregionales han logrado ser solucionados por medios pacíficos y eficaces, constituyéndose nuestra región en una zona de cooperación y convivencia pacífica.

En este sentido, cabe destacar como hitos importantes nuestra plena adhesión al Tratado de Tlatelolco para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina, y el Compromiso de Mendoza, suscrito en el año 1991 por Argentina, Brasil y Chile, sobre proscripción de armas de destrucción en masa, sin perjuicio de múltiples acuerdos bilaterales, subregionales y regionales destinados a promover confianza y cimentar nuestras sociedades sobre sólidos pilares que permitan la cooperación, integración y desarrollo.

De ahí nuestra adhesión al Tratado de no Proliferación Nuclear, así como a la Convención sobre Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, con el establecimiento en nuestro territorio de bases de monitoreo para la verificación del mismo. Igualmente, ratificamos la Convención de Ottawa sobre la proscripción de las minas antipersonales. Al respecto, Chile ha procedido a la destrucción total de las existencias incluso mucho antes del plazo legal. Asimismo, este año se han iniciado en el terreno las labores de desminado. Por otro lado, Chile también participa en la Convención que prohíbe las armas químicas y dimos apoyo en su momento a la elaboración de un protocolo complementario que refuerza y asegura la verificación del cumplimiento de las obligaciones emanadas de la Convención que prohíbe las armas biológicas.

Apoyamos decididamente todos los instrumentos – universales y regionales - de Desarme, Control de Armas y No Proliferación. Atribuimos particular importancia a aquellos que prohíben categorías completas de Armas de Destrucción Masiva. Chile apoya de manera sostenida los esfuerzos que se despliegan en el marco de las Naciones Unidas para asegurar y reforzar el cumplimiento de tales instrumentos, atribuyendo singular importancia a la legitimidad que confiere la negociación multilateral.

Chile reconoce que foros multilaterales bien establecidos no agotan las instancias eficaces a disposición de los Estados para dar solución jurídica a determinadas amenazas a la seguridad internacional. Por esta razón, mi país adhiere con determinación al Código de Conducta de La Haya contra la Proliferación de Misiles Balísticos (HCOC), del cual ejercemos la Presidencia. Como se sabe, se trata este de un instrumento políticamente vinculante, negociado e implementado en el marco de un extenso grupo cada vez más universal. Hasta la fecha lo han suscrito 115 países. Al respecto, aprovecho esta tribuna para hacer un llamado a las naciones que aún no lo han hecho, para que suscriban el Código de Conducta de la Haya.

Señor Presidente,

Vuelvo a señalar que lamentablemente y a pesar de los relevantes esfuerzos y creatividad de las sucesivas Presidencias - a las cuales por su intermedio expresamos nuestro reconocimiento -, no se ha podido sacar a la Conferencia de Desarme del cuadro de estancamiento en que se encuentra desde hace ocho largos años.

No nos cabe duda que ese largo tiempo sin avances sustantivos ha dañado la reputación de la Conferencia de Desarme, y suscita legítimas interrogantes sobre su futuro. Por ello, Chile ha prestado - y seguirá haciéndolo - su decidido apoyo a aquellas propuestas constructivas con miras a un programa de trabajo capaz de concitar el apoyo de todos los miembros de la Conferencia.

La participación de nuestro país en el marco de la Iniciativa de los Cinco Embajadores obedece a ese espíritu. Creemos que esta propuesta puede servir de base para salir del “impasse” en que se encuentra la Conferencia y así ella pueda comenzar a mostrar al mundo que la comunidad del desarme radicada en Ginebra está haciendo un aporte sustantivo y efectivo a favor de la paz y de la seguridad internacional.

Nos alegra observar que una mayoría de las delegaciones en la Conferencia han afirmado que están dispuestos a trabajar sobre la base de la Iniciativa de los Cinco Embajadores. En estos ochos años no se había alcanzado un punto tan cercano al consenso que permitiera poner a la Conferencia de nuevo en marcha. Sin embargo, aún no todos los países se han sumado a un consenso en torno a esta propuesta.

Algunas delegaciones han señalado que no deben establecerse vínculos entre los elementos del programa de trabajo. Esa podría ser la única referencia que hemos escuchado al respecto y que les impediría sumarse al consenso en torno a una A5 revisada. Algunas de esas delegaciones han expresado que si en estos ocho años la CD hubiera abordado los temas separadamente, posiblemente habríamos avanzado sustantivamente en más de alguno de ellos. Creo que tienen razón en esa afirmación. Sin embargo, a mi delegación le gustaría saber qué tema de la agenda podría haber alcanzado el consenso por separado para ser abordado individualmente. Si lo existe, estaríamos dispuestos a apoyarlo. Como aparentemente ello no es del caso, dado que diferentes países postulan prioridades distintas, sólo un acuerdo comprensivo como el de los A5, permitiría remontar esta situación.

La aprobación de un programa de trabajo significa que los temas de la agenda de la Conferencia de Desarme - que entre todos hemos acordado - deben ser atendidos. Es decir, no queremos que nadie se sienta que ha quedado debajo de la mesa en un objetivo tan noble como es la búsqueda del desarme internacional. Ahora bien, los tiempos pueden ser distintos y en eso se debe ser flexible. La idea es aprobar un programa de trabajo en el que todos los miembros de la Conferencia de Desarme estén embarcados.
Señor Presidente,

Para mi delegación, como estoy seguro que para la mayoría de las presentes, es frustrante el hecho que la Conferencia siga paralizada. Con ello, no sólo estamos perdiendo nosotros como representantes encargados de los temas de desarme ante los ojos de nuestras propias sociedades y de otros foros multilaterales, en los que se escuchan algunas voces sindicando a la Conferencia como un órgano que fue importante, pero que ya no lo es. No sólo estamos dando pie para que los medios de comunicación puedan informar sobre el real estado en que se encuentra la Conferencia de Desarme, con la consecuente crítica respecto al desaprovechamiento de recursos humanos y financieros, existiendo tantas necesidades apremiantes en el mundo de hoy. Pero no es sólo eso; lo más importante y grave es que nuestra paralización es cómplice de las inseguridades existentes en el mundo de hoy. Digámoslo sin eufemismos; por una parte deseamos construir un mundo más seguro, pero no estamos dispuestos a abordar una serie de importantes temas que pueden ayudar a alcanzar ese objetivo.

Los países que propusieron inicialmente la Iniciativa de los Cinco Embajadores tenían sus prioridades, como también todos aquellos que han ido sumándose a esta propuesta y han estado dispuestos a ceder para plantear un programa de trabajo que abarque los intereses de otros. Sabiendo que son pocos los países que no se han pronunciado a favor de ella o que no hayan expresado que al menos pueden “vivir con ella”, a las demás delegaciones nos preocupa enormemente que por ese motivo la Conferencia del Desarme siga en la parálisis en que se encuentra y no demos señales positivas para ayudar al mundo en materia de desarme.


Quisiera formular algunos puntos para terminar estas reflexiones:

1) Invitamos una vez mas a las delegaciones que no lo hayan hecho, a que se manifiesten en torno a la Iniciativa de los Cinco Embajadores.
2) En caso de que tengan dificultades para aceptarla como base de un programa de trabajo, que propongan enmiendas que permitan atender esas dificultades y conseguir el ansiado consenso.
3) Una vez aceptada la A5 con sus respectivas enmiendas, debe entenderse que su puesta en práctica puede llevarse a cabo de modo consecutivo y no simultáneo. Mi delegación está dispuesta a la mayor flexibilidad para discutir el orden del tratamiento efectivo de cada tema. Por lo demás, para muchas delegaciones de tamaño reducido como la nuestra, sería muy difícil atender simultáneamente dos o más discusiones y/o negociaciones de desarme.
4) Como contraparte al tratamiento consecutivo, para evitar dificultades en el establecimiento de ese orden, debe primar el principio de que nada estará acordado mientras no esté todo acordado.
5) Si lo expuesto previamente sigue siendo imposible para las pocas delegaciones que impiden el consenso para que la iniciativa de los A5 sirva como base para acordar un programa de trabajo, les pedimos que hagan una propuesta realista y factible de ser apoyada por todas las delegaciones que permita poner en movimiento nuevamente a la Conferencia de Desarme.

Francamente no es posible que embajadores y representantes diplomáticos que han logrado un “expertisse” notable en materia de desarme, que cuentan con una secretaría especializada de tan alto nivel, sigan siendo improductivos y sin poder aportar en nombre de nuestros países una contribución significativa en materia de paz y de seguridad a la comunidad internacional.

Este período Inter-sesional hasta principios de 2005, que será conducido por usted Sr. Presidente y mas adelante por su experimentado sucesor, ofrece a las delegaciones a las que le hago el llamado como a todos los miembros de la Conferencia de Desarme, el tiempo necesario tanto para las consultas con las respectivas capitales como las que se puedan realizar aquí en Ginebra y para las cuales mi delegación siempre estará disponible.

Gracias.

777 UN Plaza - 6th Floor - New York, NY - 10017 - Ph: 212.682.1265 - Fax: 212.286.8211 - info@reachingcriticalwill.org
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